Del estudio, el trabajo y la especialización

Junio 26, 2009

Un poco en la misma temática de este post, llevo mucho tiempo queriendo escribir acerca de universidades, carreras, experiencia laboral, las diferencias entre éstas, etc. Es un tema en el que creo que hay muchas diferencias de opinión, y hay ciertas cosas en las que me gustaría dar mi percepción personal. Empezaré diciendo que me atrevo a escribir sobre esto pues creo que, en mayor o menor medida, he experimentado en los últimos años el pertenecer a los lados interesados: he vivido lo que es ser estudiante, auxiliar de cátedra en Guatemala, trabajador en la empresa y profesor de práctica (y a veces teoría) aquí en España, y eso me ha permitido observar y compartir muchas opiniones en varios bandos y en variados ambientes.

Mi motivación principal se debe a que existe una opinión en la empresa privada de que las carreras y los títulos universitarios aportan muy poco en la formación del profesional, y que muchas de las enseñanzas que se le da al estudiante no le ayudan en su futuro. Esto en gran parte es cierto, la opinión que más se repite es: “para trabajar, a mi no me sirven de nada 4 cursos de física, o que sepa como derivar o hacer integrales”, ¡y es cierto! Hasta donde tengo entendido, en ninguna empresa te piden como requisito que seas un experto matemático (salvo las que se dedican a eso, claro está :P), o exigen ver tus calificaciones para saber si fuiste o no un buen estudiante.

Además, existe un sentimiento general entre los recién graduados de sentirse burlados cuando llegan a una empresa y observan cómo otras personas que probablemente nunca han entrado a un curso universitario, o que nunca terminaron su carrera, con un sueldo igual o mayor al suyo, creyendo haber desperdiciado 4 ó 5 (o más) años de su vida con la esperanza de estar forjándose un mejor futuro. Las empresas, por un lado, buscan eficiencia tanto económica como temporal - en el sentido de “tiempo” utilizado para realizar una tarea -, por lo que si una persona tiene la iniciativa y la capacidad de realizar una labor específica, no influye si tienen una carrera o no, sino la experiencia y la apertura a aprender y formarse al realizar su trabajo. De allí que muchos se pregunten: “¿De qué sirve entonces estudiar una carrera?”

Éstos son hechos que no se pueden refutar, sin embargo creo que es un tema de percepción, más que un engaño o sistema fallido. Una cosa está clara, una empresa no va a aceptar a un candidato sólo por tener un título, sino por lo que sabe hacer. Al día a día nos encontramos con personas con títulos universitarios que no saben hacer prácticamente nada, y con personas que por razones varias no estudiaron y son más capaces que cualquier otro. ¿De quién es la “culpa” entonces?

Personalmente creo que existe “culpa” - por llamarlo de una manera - en la manera que manejan el concepto de carrera de parte de 2 bandos: el estudiante y los docentes, éstos últimos los que más. El estudiante por su parte percibe la carrera como el paso lógico a seguir, siguiendo un plan o buscando una ruta para asegurarse su futuro. Sin embargo, busca terminarla tan pronto sea posible, viendo como obstáculos los distintos cursos propuestos y siguiendo la fórmula establecida por estudiantes de años anteriores para aprobarlos lo más rápido posible, como si fuera una competición. En mi opinión, el estudiante debe aprovechar los años universitarios como sus años de formación en todo el sentido de la palabra: absorber todo lo que se enseña, de tener curiosidad por el funcionamiento de las cosas, de cuestionarse, de darle sentido a muchas incógnitas, de experimentar, de aprender, de abrirse la mente a otras percepciones, a otras opiniones, de quitarse el miedo a lo desconocido y formarse la capacidad de comprender, conocer, buscar y crear. Decía un profesor mío que lo que él buscaba era que sus estudiantes aprendieran a aprender - algo sumamente útil en la empresa - además de extender ese concepto a saber aprehender lo que puedan enseñar los profesores.

Sin embargo, en mi opinión esta falta de curiosidad y de interés de parte de los estudiantes es en gran parte culpa de los encargados en fomentarla. Ya sean los profesores de teoría o de práctica, asistentes o auxiliares de cátedra, o los encargados del material didáctico, todos deben buscar la manera de llamar la atención y el interés de quien les escucha. Se dice que para dar clases hay que tener ese don, lo cual estoy completamente de acuerdo, pues por experiencia me he topado con “docentes” que lo toman como un trabajo aburrido: preparar el curso - que por cierto es el mismo todos los años, con algunos pequeños cambios -, llegar al aula, decir lo que haya que decir, responder preguntas, preparar ejercicios, revisar, exámenes y listo. Sin importar de qué tema están hablando, todo es rutinario y monótono.

Lo peor del caso es que ocurre en todas partes y en todas las carreras. Profesores de periodismo que hablan lo mismo de hace 20 años, quedando completamente obsoletos hacia los nuevos medios de comunicación. Que yo tampoco estoy en contra de estudiar/enseñar lo que ha sucedido anteriormente - en este ejemplo, estudiar la historia del periodismo - pero como base para demostrar el proceso que ha llevado a los métodos y datos actuales. Profesores de informática que no despiertan la curiosidad de los estudiantes con nuevas tecnologías o paradigmas de computación, y se limitan a contar la misma historia que - en este caso - se puede aprender en Internet. Debo aclarar que no es algo generalizado, personalmente he tenido la oportunidad de tener muy buenos profesores que de distintas formas te abrían los ojos y te despertaban la curiosidad, y eso es algo que no he olvidado y que, de hecho, he utilizado diariamente en  el trabajo.

Como en todo, debe haber un balance de las cosas. Tenemos por el otro lado ejemplos de docencia y cursos en el que se muestran sólamente conceptos modernos, llenando al estudiante de cosas que puede entender en superficie, olvidándose que existe una base para todo esto - y por lo tanto, sin fomentar la curiosidad del por qué las cosas funcionan como funcionan. Hablo de lo que sé, y me he topado con cursos a estudiantes donde les enseñan de pies a cabeza un lenguaje de programación, lo venden como una especialización de una aplicación, pero sin comprender paradigmas, sin no tener al menos una idea de cómo funciona un compilador, un interpretador, el sistema operativo y las máquinas que utilizarán el código, el resultado puede ser una pseudo-solución probablemente no óptima o inadecuada, que “en la vida real” trae consecuencias. Entre tanta especialización, hay una falta de conocimiento general, y en áreas como las tecnologías de la información se necesita saber un poquito de todo, aunque sea para comprender las entrañas de lo que se está haciendo.

He dejado muchas cosas sobre el tintero, creo que es un tema que tiene mucha tela que cortar pero no puedo seguir haciendo más largo este post. Personalmente creo que se puede seguir hablando y contrastando la relación empresa/universidad, estudiante/docente, estudio/experiencia, a lo mejor lo divido así y lo escribo después :). Cierro este post haciendo una aclaración que quizás esté de más, pero aún así válida: todo lo aquí dicho no busca ser una generalización, personalmente conozco y he convivido con personas que son la antítesis de lo aquí escrito, y afortunadamente existe mucha gente con esa hambre de saber, aprender, experimentar, trabajar, y con la curiosidad justa o exagerada para crear muchas nuevas cosas.

Saludos a todos y gracias por leer :)

“Guatemaltecos, estamos a tiempo”

Mayo 13, 2009

Contexto

Para los que no saben la historia (y los que sí), el domingo fue asesinado el licenciado Rodrigo Rosenberg, abogado del empresario Khalil Musa y su hija, quienes fueron cobardemente asesinados en este clima insoportable de violencia que vive mi querido país Guatemala.

El caso de Rosenberg es especial, pues ha dejado un mensaje grabado en el caso de que lo asesinaran, contando las amenazas que recibió, y dejando ese testimonio deja ver el estado tan lamentable que vive el país, hundido en la peor ola de violencia que haya vivido en los últimos años.

El testimonio es el siguiente:

Y su testimonio escrito se puede encontrar en El Periódico, así como en otros muchos medios.

El testimonio de este abogado ha rondado por internet y por todos los medios (menos los manipulados/comprados de la televisión nacional), y ha sido objeto de varias opiniones. El gobierno (obviamente) lo tilda de conspiratorio y de programa de desestabilización, enfoque en el que yo estoy completamente en desacuerdo pero a eso voy más adelante.

Sin embargo, me permito transcribir ciertas frases dichas por Rosenberg en su video, que no solo las considero verdaderas, sino que están dirigidas a NOSOTROS, los Guatemaltecos, los que queremos ver a nuestro país en paz. Creo que transmitiendo estos mensajes podemos llegar a mucha gente, y hacer llegar ese mensaje a la mayoría de personas.

El mensaje

El abogado Rosenberg explica en su video el caso del empresario Musa y su hija, y cómo ellos y él mismo recibieron sus amenazas, pero las partes que considero dirigidas a nosotros son las siguientes (pongo las frases):

– la historia al final es una historia como la que hemos vivido demasiado en Guatemala (…) y los guatemaltecos seguimos sin hacer nada porque ‘ya no hay que hacer’, porque ‘no podemos hacer nada’, porque ‘yo que puedo hacer?’, pues, tenemos que hacer algo (…) y la única forma de hacer algo es finalmente decir lo que todos sabemos.

– …esto no tiene nada de hipótesis, esto es una realidad, no porque tenga complejo de héroe, no porque tenga ningún deseo de morirme, tengo 4 divinos hijos, el mejor hermano que la vida me pudo haber dado, y vivo en Guatemala y he trabajado toda mi vida aquí, no tenía ningún deseo de morir por nada, pero ya llegó el momento que los guatemaltecos no podemos seguir igual, llega el momento donde hay que pararse ante un ladrón, asesino y cobarde como es el actual presidente que tenemos, con todos sus compinches (…) en medio de la peor ola de violencia sin que ninguno de los guatemaltecos que estamos acosados por esa violencia hagamos nada, todo el mundo espera que alguien más haga, señores, ya llegó el momento.

– Porque mis hijos no van a ser mejores por esto, pero saben, yo espero que Guatemala sí, yo espero que mi muerte sirva para empezar un nuevo camino, para que la gente se rebele

– No se busca venganza, porque venganza nos convierte como ellos, es justicia

– Todos los guatemaltecos que somos correctos, que somos muchos más que ellos, sabemos el atajo (sic) de ladrones que son todos ellos y nos quedamos callados, ahora son ladrones y asesinos, y nos seguimos quedando callados, ahora son ladrones, asesinos y narcotraficantes, y seguimos en la misma situación! cómo voy a poder llegar el dia con mis hijos cuando maten a uno de mis hijos y decirle ‘pues yo no puedo hacer nada’‘.

– la pregunta es, ¿Qué vamos a hacer nosotros, guatemaltecos? ¿Yo que seré? voy a convertirme en otra estadística…

– (…)para que metamos a la carcel a todos estos desgraciados con la única intención de que el proximo que venga sepa que NO NOS PUEDE ROBAR; no nos puede matar.

– Nos van a poder matar a cuantos? a 10, a 20 de nosotros? pero va a haber un momento en el que les va a tocar a ellos, no que los matemos, porque eso ademas de que sería facil, seria lo mejor que les podria pasar a ellos, tienen que estar presos.

– es nuestro pais, nos pertenece a nosotros, no a los ladrones, a los asesinos y a los narcos, guatemala NO ES DE ELLOS, no se lo sigamos entregando.

– guatemaltecos, estamos a tiempo… por favor, estamos a tiempo. –

Señores, no dejemos que esto pase en vano, no dejemos que se apoderen de nuestra Guatemala!! A diario me topo con opiniones disque-realistas de gente que me dice que no podemos hacer mucho. ¿Qué es eso? Cada uno puede aportar con su granito de arena, y por favor, no menospreciemos su poder! Al final de cuentas, una avalancha está formada por pequeños granos individuales. Todos los días se escuchan opiniones estilo “yo espero que las cosas cambien”, “algo se debe hacer”, pero no hacemos nada! Con este video y toda su repercusión todavia tenemos los huevos de decir que una persona no puede hacer nada?

Cada uno tiene la decisión de aportar a su manera, si no podemos participar en las manifestaciones, ¡ayudemos a difundirlas entonces! no las despreciemos, no las minimicemos, ayudemos y principalmente apoyemos a toda esa gente valiente que se viste de negro y sale a la calle a hacer una manifestación pacífica, y si tenemos la oportunidad y la libertad, aprovechémosla y tomémola!

Demostrémole al presidente que el video no es un complot para desestabilizar a su gobierno. Señor Álvaro Colom, su gobierno YA NO ES ESTABLE, y si realmente existe algún tipo de conspiración, ‘agarrate papá’ porque todo el pueblo de Guatemala está detrás, porque estamos hartos de su pasividad, de que se permita tanta corrupción a todos los niveles del país y de ese pseudo-gobierno que usted supuestamente maneja pero que ya es un sistema fallido. El mayor conspirador en contra de su gobierno es usted mismo y sus acciones (o la falta de ellas). Porque estamos cansados, porque estoy seguro que la mamá de aquel niño de meses que iba en la camioneta no tenía nada personal en contra suyo, pero indirectamente usted ha aportado en el asesinato de ese ángelito inocente, por omisión, por pasivo, por inútil.

Guatemaltecos, no dejemos que la muerte de Rosenberg quede en el olvido, él no tenía intenciones de ser héroe pero al menos a mis ojos lo es, porque ha despertado sentimientos, porque como pueblo que somos debemos levantarnos, debemos dejarle saber a todos los políticos y corruptos que ya no aguantamos más.

Y no nos dejemos, la revolución de 1944 es una demostración de un pueblo de Guatemala que no se dejó ante algo en el que no estaba de acuerdo. Y las manifestaciones y levantamientos se hacían con un número menor de personas. Ahora digo yo, y en esa época la difusión del mensaje era por radio y boca a boca, ahora con tantos medios podemos llegar a más, ¿Por qué nos comunicamos menos? Cada quien aporta su granito, estoy seguro que más de alguno pensará o dirá que yo no tengo el derecho o la potestad de hablar sino estoy viviendo en Guatemala, pero pienso que aporto mi granito, y difundiendo esto hasta donde llegue mi alcance lo haré, y apoyaré y transmitiré todo lo que sea necesario.

Como parte de la difusión, hoy miércoles 13 de mayo hay una manifestación pacífica a las 12:00 frente al Palacio Nacional de la Cultura. Hoy es un día de esos que me encantaría estar en Guatemala, porque definitivamente estaría allí. Ya no tengamos miedo, salgamos pacíficamente a las calles y demostrémole al presidente y a su gobierno que su inestabilidad e ingobernabilidad no es por unos cuantos opositores, es por su propia incapacidad y porque los guatemaltecos ya estamos hartos.

Si alguien quiere ayudar, háganlo a su manera, status de MSN, facebook, hi5, grupos, vestir de negro, colgar carteles en los carros, en las casas, en los trabajos, difundir el mensaje a todos, informarnos, esclarecer, tomémonos en serio la situación, porque es nuestro futuro, nuestro país, nuestra Guatemala. Tomo las palabras de Rosenberg y las repito:

“Guatemaltecos, estamos a tiempo… por favor, estamos a tiempo”

Dejo unos enlaces de interés para seguirnos informando y que podamos apoyar:

Un abrazo, guatemaltecos!!

5 … 4 … 3 … 2 …. (Tercera Parte)

Septiembre 23, 2008

5 … 4 … 3 … 2 …. (Primera Parte)

5 … 4 … 3 … 2 …. (Segunda Parte)

Fui directo a coger el autobús. La incertidumbre se palpaba en el aire. Contrario a lo que sucede en un día normal, la parada del autobús estaba prácticamente desierta. Tres o cuatro personas esperaban nerviosas, ante la mirada desafiante de un par de policías.

- Eh! usted, su documentación – me dijo uno de ellos -.
- Y póngase contra la pared, abra las piernas y suba los brazos – me dijo el otro -.

Obedecí sin mas.

Luego de haberme sentido practicamente violado por las manos del segundo de esos cabrones, me subí al autobús, me senté al lado de la ventanilla y mientras nos poníamos en marcha ví con repulsión, como el bastardo de uniforme que me acababa de cachear, me guiñaba el ojo y sonreía sarcásticamente. Hijo de puta, pensé. Me fijé en el arma que llevaba en la cintura y me imaginé cogiéndola en un milisegundo y a continuación apuntándole a la cabeza y volándole los sesos.

Olvidé el incidente e intenté pensar en lo que haría al llegar a Sol. Recosté la cabeza en la ventanilla y sin casi notarlo empecé a llorar. Podía contar una a una las lágrimas, cayendo por la pendiente inerte de las mejillas. Hace tiempo que había aprendido a llorar así, sin inmutarme, sin un sollozo, solitario.

“Al final en esta vida uno no es lo que quiere ser…, - me dije a mi mismo - …se es lo que se puede, y ya está…”

El día que marcó un antes…. y un después

Julio 4, 2008

Este relato lo hemos ido armando entre varios miembros de Sinctrl, cada uno ha colaborado con texto o imágenes propias.

Daligt:

El saber que ahí viajaba la respuesta a mis problemas, me bloqueaba el pensamiento y no sabía que hacer ….

Jcab:
Todo parecía tan extraño. Tan calculado. Tan coincidente. Hacía dos minutos sentía que todo estaba perdido, me resignaba y buscaba excusas para justificar mi situación y de pronto apareció, la posible respuesta a todo pasó por la estrecha y agrietada calle del café en donde me encontraba. Me quedé perplejo. Cuando desapareció volví a refugiar la mirada en el café ya frío que tenía en frente. Pensaba y no pensaba en nada, intentaba calmarme, ordenar las ideas.

No sé cuanto tiempo estuve así, reaccioné cuando el camarero me tocó el hombro, ¿está usted bien? me preguntó. Le sonreí, creo que lo estaré, le dije. Le pedí la cuenta y me levanté. De pronto tenía claro lo que tenía que hacer. Cuando me dirigía a la puerta no sabía si llovía o había parado ya. Maldito día para olvidar el paraguas.

Pacunar:
No había parado de llover, pero así como en los días en los que me sentía inmensamente feliz (o profundamente triste) me dispuse a caminar a casa aunque me mojase, esperando que el olor a lluvia y ese tono gris de la ciudad me ayudara a pensar claramente. No es el fin del mundo, pensé, y como buen metódico que soy, empecé a recordar cómo había caído en esta situación para ver si encontraba escondida alguna solución, ahora ayudándome con la pequeña luz de esperanza que hace unos minutos acababa de pasar frente a mí.

El día que le conocí empezó todo, ese día supe desde el primer instante que era el tipo de personas que sin quererlo o sin saberlo marcan un ‘algo’ en la vida de los que le rodean, siempre tan carismático, siempre tan sonriente, de esos que sobresalen del grupo en el que se encuentran. Hablando con él mi timidez al entablar conversación con un completo desconocido desaparecía, así como esa preocupación de buscar algún tema “políticamente correcto” para no pasar verguenzas, pues él siempre sabía de qué hablar. Noté, sin embargo, un aspecto sombrío y melancólico en su mirada, como quien esconde una historia que no quiere recordar pero que siempre está allí presente, acosándole durante el día y apareciéndo en sus sueños por la noche. Nos intercambiamos nuestros datos de contacto y quedamos en juntarnos algún día para conversar más tranquilamente sobre un tema de trabajo en el que podríamos ayudarnos mutuamente, aunque según él, era una simple excusa para unas cañas o una buena comida.

Larroyo:

No cabía duda alguna. El virus continuaba vivo en él y cada vez con mas fuerza. Unicelular, solitario, sin prisas. Navegando en sus entrañas, perdido en la inmensa y compleja red de la vida.

Rodeaba su corazón, acariciaba sus paredes y el cosquilleo se volvía latente. Se revolvía sobre su propio eje dibujando rutas indescifrables, se asomaba a través del globo ocular y luego, reposaba durante unos segundos.

Emontes:
Había salido como todos los jueves a tomar un café con mi buen amigo, un científico como pocos, una eminencia, pero que vivía con una sola idea en su mente, buscar la cura para la enfermedad de su hijo, un chaval joven y alegre, con unos ojos enormes que solo verle te invitaba a sonreír, pero marcado por una enfermedad mortal, de esas a las que el ser humano aún no encuentra una explicación. De repente paso lo inesperado y una llamada que nos confirmaba lo peor, el chaval había muerto, y no por la temida enfermedad sino en un accidente de moto.

Pasé el resto de días pensando en lo arrepentido que estaba ese buen hombre, que en lugar de haber estado mas tiempo con su hijo se dedicaba únicamente a encontrar la cura, y se le olvidó vivir y amar intensamente a los suyos, haciendo infeliz precisamente a la persona por la que vivía obsesionado de curar.

5 … 4 … 3 … 2 …. (Segunda Parte)

Junio 26, 2008

5 … 4 … 3 … 2 …. (Primera Parte)

Un segundo pudo haber marcado la diferencia. En un segundo dices que si a participar en algo. En un segundo te das cuenta que hiciste mal. En un segundo te das cuenta que ellos harán mal. En un segundo decides que puedes hacer algo al respecto. En un segundo puedes correr hacia ese lugar para evitar que suceda. En un segundo ibas a gritar para evitar la desgracia. En un segundo ha sucedido.

Agotado me senté en las escaleras de un portal contemplando la escena. Gente corriendo entre el humo, buscándose, gritando, llorando. Hijos de puta, lo habían hecho. Conforme el humo se fue despejando pude ver al otro lado de la calle el cuerpo en el suelo del ejecutivo, una mujer lo abrazaba mientras pedía a gritos una ambulancia. Me sentía decepcionado por no haberlo evitado, no por él, ese tipo me importaba una mierda, lo sentía porque ese no era el camino. Ese nunca es el camino.

El sonido a lo lejos de la sirena me hizo volver a la realidad. Aunque mi deserción forzó cambios en el plan estaba seguro de que no les había dado tiempo de modificarlo demasiado. Sabía cuales eran los objetivos. Sabía quiénes eran. Sabía qué buscaban con todo esto. Había llegado tarde, es verdad, pero sabía también que esto era sólo el principio. Al escuchar la sirena mas cerca me puse de pie, no era el final, yo todavía podía hacer algo, aunque seguramente me estarían esperando, vi el reloj, las 9:37 y empecé a andar, a correr, tenía menos de una hora para llegar a Sol.

5 … 4 … 3 … 2 ….

Junio 19, 2008


Se adelanto un segundo, UN SEGUNDO! Yo debería haber estado ahí …. pero qué paso?

El día que marcó un antes … y un después (V)

Junio 4, 2008

Primera parte
Segunda parte
Tercera parte
Cuarta parte

Había salido como todos los jueves a tomar un café con mi buen amigo, un científico como pocos, una eminencia, pero que vivía con una sola idea en su mente, buscar la cura para la enfermedad de su hijo, un chaval joven y alegre, con unos ojos enormes que solo verle te invitaba a sonreír, pero marcado por una enfermedad mortal, de esas a las que el ser humano aún no encuentra una explicación. De repente paso lo inesperado y una llamada que nos confirmaba lo peor, el chaval había muerto, y no por la temida enfermedad sino en un accidente de moto.

Pasé el resto de días pensando en lo arrepentido que estaba ese buen hombre, que en lugar de haber estado mas tiempo con su hijo se dedicaba únicamente a encontrar la cura, y se le olvidó vivir y amar intensamente a los suyos, haciendo infeliz precisamente a la persona por la que vivía obsesionado de curar.

El día que marcó un antes … y un después (IV)

Mayo 29, 2008

Primera parte
Segunda parte
Tercera parte


No cabía duda alguna. El virus continuaba vivo en él y cada vez con mas fuerza. Unicelular, solitario, sin prisas. Navegando en sus entrañas, perdido en la inmensa y compleja red de la vida.

Rodeaba su corazón, acariciaba sus paredes y el cosquilleo se volvía latente. Se revolvía sobre su propio eje dibujando rutas indescifrables, se asomaba a través del globo ocular y luego, reposaba durante unos segundos.

El día que marco un antes …. y un después. (III)

Mayo 19, 2008

Primera parte.

Segunda parte.

No había parado de llover, pero así como en los días en los que me sentía inmensamente feliz (o profundamente triste) me dispuse a caminar a casa aunque me mojase, esperando que el olor a lluvia y ese tono gris de la ciudad me ayudara a pensar claramente. No es el fin del mundo, pensé, y como buen metódico que soy, empecé a recordar cómo había caído en esta situación para ver si encontraba escondida alguna solución, ahora ayudándome con la pequeña luz de esperanza que hace unos minutos acababa de pasar frente a mí.

El día que le conocí empezó todo, ese día supe desde el primer instante que era el tipo de personas que sin quererlo o sin saberlo marcan un ‘algo’ en la vida de los que le rodean, siempre tan carismático, siempre tan sonriente, de esos que sobresalen del grupo en el que se encuentran. Hablando con él mi timidez al entablar conversación con un completo desconocido desaparecía, así como esa preocupación de buscar algún tema “políticamente correcto” para no pasar verguenzas, pues él siempre sabía de qué hablar. Noté, sin embargo, un aspecto sombrío y melancólico en su mirada, como quien esconde una historia que no quiere recordar pero que siempre está allí presente, acosándole durante el día y apareciéndo en sus sueños por la noche. Nos intercambiamos nuestros datos de contacto y quedamos en juntarnos algún día para conversar más tranquilamente sobre un tema de trabajo en el que podríamos ayudarnos mutuamente, aunque según él, era una simple excusa para unas cañas o una buena comida.

El día que marco un antes …. y un después. (II)

Mayo 13, 2008

Primera parte.

Todo parecía tan extraño. Tan calculado. Tan coincidente. Hacía dos minutos sentía que todo estaba perdido, me resignaba y buscaba excusas para justificar mi situación y de pronto apareció, la posible respuesta a todo pasó por la estrecha y agrietada calle del café en donde me encontraba. Me quedé perplejo. Cuando desapareció volví a refugiar la mirada en el café ya frío que tenía en frente. Pensaba y no pensaba en nada, intentaba calmarme, ordenar las ideas.

No sé cuanto tiempo estuve así, reaccioné cuando el camarero me tocó el hombro, ¿está usted bien? me preguntó. Le sonreí, creo que lo estaré, le dije. Le pedí la cuenta y me levanté. De pronto tenía claro lo que tenía que hacer. Cuando me dirigía a la puerta no sabía si llovía o había parado ya. Maldito día para olvidar el paraguas.

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